Hace poco me topé con un artículo dentro de la comunidad "cuarzoliquido" aquí mismo en Bligoo, cuyo título "Ontologia del lenguaje, inteligencia artificial y sus raices" llamó mi atención. Comparto con ustedes los párrafos más sobresalientes del artículo:
Cuando la revista Fortune le preguntó a Larry Page cuál había sido el consejo más valioso que había recibido, el cofundador y director de Google aludió a quien fuera su tutor en la Universidad de Stanford. Page intentaba escoger un tema de investigación entre las diez alternativas que se le habían ocurrido. Fue su director el que zanjó el asunto al hacerle saber que una de ellas, que tenía que ver con la estructura de links de la web "parecía una muy buena idea".
El consejo le valió 112.54 billones de dólares: el proyecto nunca llegó a transformarse en tesis, pero se convirtió en Google. Y el primer hombre que supo apreciar el potencial que tenía esa intuición en bruto se llama Terry Winograd...
Winograd trabajaba en inteligencia artificial, intentando hacer que los computadores hablaran como personas. Y fue un encuentro con un chileno el que lo sacó de eso.... FRANCISCO VARELA fue el que comenzó todo ...
En el otoño de 1977, Winograd asistió a una de sus conferencias.
En el otoño de 1977, Winograd asistió a una de sus conferencias.
- ¿Cómo le está yendo a Fernando en Stanford? ?le preguntó esa vez Varela. Winograd no entendió.
- ¿Fernando quién?
- Fernando Flores ?insistió Varela?. Está en el Departamento de Computación.
- No. Yo trabajo en el Departamento de Computación, voy a todas las reuniones y ahí no hay ningún Fernando, repuso el norteamericano"...
Winograd quedó intrigado, así que apenas volvió a Stanford buscó a su supuesto colega. Efectivamente, Fernando Flores tenía una oficina en el Departamento de Computación.
La primera impresión que tuve al conocer a Flores fue: 'Aquí hay alguien que está realmente pensando, que de verdad está buscando una perspectiva diferente a la del resto del mundo'. Él estaba en el Departamento de Computación, pero cuando hablaba de computadores no usaba el mismo lenguaje. Entonces sentí que iba a aprender algo diferente hablando con este tipo", recuerda.
FUE TODO UN QUIEBRE para Winograd. Él había comenzado su carrera a fines de los años 60, en el laboratorio de inteligencia artificial del MIT, donde sacó su doctorado. Era la época de oro: ahí investigaba Marvin Minsky, uno de los padres de la disciplina, y el gobierno destinaba recursos ilimitados para el desarrollo científico, sin exigir aplicaciones militares como ocurre hoy.
Para su tesis doctoral diseñó un programa, conocido como SHRDLU, que simulaba un robot, el cual aceptaba instrucciones en inglés. El éxito del proyecto le valió un lugar en la historia de la inteligencia artificial.
Poco a poco comenzó a desilusionarse. Winograd quería hacer que los computadores utilizaran lenguaje para volverlos más eficientes y fáciles de usar. "Me di cuenta de que eso no iba a pasar si yo seguía intentando que éstos fueran como personas", explica. Se puso a leer a Martin Heidegger y a Humberto Maturana. Comenzó a asistir a unas conferencias en la universidad de Berkeley, encabezadas por John Searle, autor de una de las críticas más famosas a la inteligencia artificial. Un par de años después, cuando apareció Fernando Flores en su vida, ya no había vuelta atrás: computadores para que mejoren la vida del hombre; no para que la imiten...
... y les dejo mi reflexión final:
"El destino puso a Larry Page en el camino de Terry Winograd y a nosotros en el camino de Juan Carlos Lucas; ¿Cuántos Google estaremos creando?"
Muy buena tu reflexión final. Seremos muchos.